martes, 28 de diciembre de 2010

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Había una vez un jovencito que ciertamente tenía mal temperamento. Un buen día, su padre, con el sano propósito de corregirlo y ayudarlo, le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debía clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa.
El primer día clavó nada menos que 37 clavos en la cerca. Pero poco a poco y conforme pasaban los días fue calmándose porque descubrió que era mucho más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la cerca. Finalmente, llegó el ansiado día cuando el muchacho no perdió la calma por nada y se lo dijo a su padre. Entonces su padre le sugirió que por cada día que controlara su temperamento debía sacar un clavo de la cerca. Los días fueron pasando y, por último, el muchacho pudo decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca.

Su padre, entonces, llevó a su hijo a la cerca de atrás, diciéndole: "Mira fufo, has hecho muy bien , , , pero, fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca . . , Ya la cerca nunca jamás será la misma de antes. Así, pues, cuando haces las cosas con cólera o te expresas con violencia, dejas una cicatriz cernió este agujero en la cerca. Es como meterle un cuchillo a alguien, aunque Id vuelvas a sacar la herida ya quedó hecha. No importa cuantas veces pidas perdón, la herida está allí, , , y una herida física es igual de grave que una herida verbal".

imageMoisés se encontró una vez con un hombre que rezaba, pero decía tales cosas, en una plegaria tan absurda, que Moisés se detuvo. Y no sólo absurda sino que era un insulto para Dios. El hombre decía: "Déjame acercarme a ti, Dios, y te prometo que te limpiaré el cuerpo cuando estés sucio. Si tienes piojos, te los quitaré. Soy buen zapatero, te haré unos zapatos perfectos. Nadie te cuida, Señor . . . yo te cuidaré. Cuando estés enfermo, velaré por ti y te daré los remedios. Soy también un buen cocinero".
Moisés gritó: "Basta. Basta de tonterías. ¿Qué estás diciendo? ¿Que Dios tiene piojos? ¿Y que su ropa está sucia y tu la lavarás? ¿Y tú serás su cocinero? ¿De quién aprendiste esta plegaria?".

"No la aprendí de nadie. Soy muy pobre y sin ninguna educación y reconozco que no sé cómo rezar. Yo la inventé . . . y estas son las cosas que sé. Tengo muchos problemas con los piojos, por esto creo que ellos también deben molestar a Dios. Ya veces la comida que consigo no es muy buena y me duele el estómago. Dios debe sufrir también, a veces. Esto es sólo mi propia experiencia que se ha convertido en mi oración, pero si conoces la oración correcta, enséñamela", dijo el hombre.
Entonces Moisés le enseñó la oración correcta. El hombre se postró ante Moisés, le agradeció con lágrimas de profunda gratitud. Se fue y Moisés se quedó muy feliz pensando que había hecho una buena acción. Miró al cielo para ver qué pensaba Dios de esto.
Dios estaba furioso. Le dijo: "Te he enviado para que acerques a la gente hacia mí, pero ahora has apartado de mí a una persona que en verdad me amaba mucho. Ahora, esta "oración correcta" que le has enseñado, no será en absoluto una oración, porque la oración no tiene nada que ver con la ley, es amor. El amor es una ley en sí misma, no necesita ninguna otra ley".

El escritor inglés Lewis Carroll, seudónimo de Charles Ludwitge Dogson (1832 - 1898), escribió Alicia en el país de las maravillas, el hermoso cuento infantil que sigue ilusionando las mentes de muchas generaciones de niños en el mundo entero. Precisamente podemos recordar que en un pasaje del cuento, Alicia le pregunta al gato:
Minino de Cheshire, ¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
- Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.
- No me importa mucho el sitio . . . dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato.
-. . . siempre que llegue a alguna parte -añadió Alicia como explicación.
- ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte -aseguró el Gato-, si caminas lo suficiente!

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Es, pues, totalmente cierto aquello de que si no se tiene definido a dónde ir es posible llegar a cualquier parte. Y podríamos preguntarnos: ¿Sería posible acaso que el capitán de un transatlántico pueda salir del puerto al mando de su nave sin tener una ruta definida de navegación? ¿Podría pensarse que el piloto de un avión comercial se dirija a un destino sin tener una hoja de vuelo definida y autorizada? Y si esto es así -y realmente es así- por qué razón alguien podría creer que es posible ir por la vida sin tener una dirección definida.

domingo, 26 de diciembre de 2010

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Un día donde el sueño y su exceso hace efecto.

sábado, 4 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010

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FUMAR COMO FACTOR DE RIESGO ASOCIADO A MUCHAS ENFERMEDADES CRÓNICAS NO TRNSMISIBLES.

martes, 30 de noviembre de 2010

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